¿Por qué Nicaragua es uno de los países latinoamericanos más cercanos a Rusia?

 ¿Por qué Nicaragua es uno de los países latinoamericanos más cercanos a Rusia?

Este 28 de octubre se inauguró en Managua una estatua dedicada a Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio exterior, con la presencia del cosmonauta ruso Fedor Yurchiklin, quien estuvo al frente de la delegación que participó en la Semana de la Ciencia de la UNAN-Managua, y del embajador Alexander Khokhólikov.
El embajador Khokhólikov agradeció al Gobierno de Daniel Ortega la colocación del busto en el Parque de la Paz y destacó cómo el viaje de Gagarin comenzó la era de las tecnologías, el desarrollo más grande de la ciencia, la educación y la conquista pacífica del espacio cósmico.
«Rusia y Nicaragua siempre luchan por la paz y siempre luchaban por la observación estricta de las normas universalmente reconocidas de la ONU; eso, ¿qué significa? Respetar la soberanía nacional, no la injerencia en los asuntos internos, la autodeterminación, y todo basado en el derecho internacional», aseguró.
El diplomático mencionó también el acuerdo bilateral para la no militarización del espacio exterior y eso coincide, reflexionó, con las palabras de Gagarin, Héroe de la Unión Soviética y condecorado con la Orden de Lenin: «Pobladores del mundo, salvaguardemos esta belleza, no la destruyamos».

Cuando aconteció en Nicaragua el intento fallido de golpe de estado en abril de 2018, Rusia condenó aquellos hechos, considerados uno de los más violentos en la historia moderna del país centroamericano, llamó a la comunidad internacional a no interferir en los asuntos internos y declaró abiertamente su apoyo al Gobierno de la hermana nación.

Sumado a ello, el presidente Daniel Ortega dictaminó el establecimiento del 12 de diciembre como Día de la Amistad entre la República de Nicaragua y la Federación de Rusia con el objetivo de «destacar el hecho histórico del inicio de las relaciones diplomáticas y los estrechos lazos de amistad, solidaridad y unidad política de ambas naciones».
El cosmonauta Fedor Yurchiklin mencionó a Sputnik el impulso de negociaciones para el desarrollo de programas destinados a la capacitación de alumnos nicaragüenses en la nación euroasiática y la posibilidad de crear el primer satélite estudiantil.
«La visita incluyó el intercambio con jóvenes universitarios de diferentes especialidades y me ha impresionado cómo ellos están al tanto del tema de la cosmonáutica. Inauguramos también un busto dedicado a Yuri Gagarin, el primer ser humano en viajar al espacio exterior, en tierras centroamericanas», expresó.
Aprendiendo ruso en tierras centroamericanas
Manuel Espinoza dirige el Centro Ruso de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, (UNAN-Managua), que involucra a profesionales formados en la antigua Unión Soviética y recibe el patrocinio de la fundación Russkiy Mir, que promueve esa lengua en el mundo.

«La institución materializa la aspiración y agradecimiento de numerosos nicaragüenses que estudiamos en la URSS durante seis años en varios territorios de ese bloque. Constituye una de las iniciativas de hermanamiento cultural y académico entre los países, tras el derrumbe del Campo Socialista», afirmó a Sputnik.
Según el especialista en Relaciones Internacionales, alrededor de 4.000 hombres y mujeres de la nación centroamericana estudiaron disímiles carreras en la Unión Soviética y la República Democrática Alemana (RDA), como una prioridad de la dirigencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por aquel entonces en el poder.
Muchos de los que se fueron en los años setenta volvieron a Nicaragua después de la revolución de 1979, en las que el FSLN protagonizó la caída de la dictadura somocista de más de cuatro décadas. Así que cuando los profesionales universitarios retornaron, encontraron otra realidad en el país. Luego vino la caída del muro de Berlín en 1989 y el fin de la URSS en 1991.

Pero en los años 90 cuando el FSLN fue derrotado en las elecciones y triunfó la opositora Violeta Chamorro. Muchos de los que venían con títulos de licenciatura, maestrías, doctorados e ingenierías, pero como salieron bajo el impulso de la Revolución Sandinista y estudiaron en países socialistas, resultó muy difícil la búsqueda de empleos durante ese Gobierno y las administraciones sucesivas de los mandatarios Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños.
«Regresamos con la ambición de contribuir al desarrollo del país bajo la gestión sandinista y la calidad de la educación soviética nos permitía aferrarnos a ese sueño. Sin embargo, el nuevo contexto socio-político obligó a numerosos profesionales a emigrar y ejercer sus carreras fuera del territorio nacional», recordó Espinoza.
Desde su apertura en octubre de 2017, el Centro comprende a jóvenes nicaragüenses, si bien sus planes de estudio se han visto afectados por las manifestaciones de abril de 2018 y la actual pandemia COVID-19 y experimenta un constante crecimiento en su matrícula con varios profesionales extranjeros.

«El primer día que anunciamos en la UNAN la habilitación de las clases en ruso hubo alrededor de 5.000 solicitudes de ingreso. A partir de 2020, la institución ha enviado educandos nicaragüenses a Rusia para su incorporación a varias carreras, tras un proceso de preparación y exámenes», afirmó el catedrático.
El apoyo de Rusia a Nicaragua
Este 25 de octubre, durante la entrega a cooperativistas del sector de transporte de 250 buses KVAZ procedentes de Rusia, el presidente Daniel Ortega agradeció los lazos de amistad y cooperación con el país centroasiático y recordó cómo, tras la conquista de la soberanía el 19 de julio de 1979, lograron establecer relaciones con la URSS.
«Comenzó la colaboración incondicional de una potencia determinante para el equilibrio mundial frente a los Estados Unidos y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Ellos nos dieron la mano en aquellos duros años desde 1980 a 1990 y a nuestra vuelta al poder en 2007 retomamos los vínculos interrumpidos en 16 años de mandatos neoliberales», advirtió el dirigente sandinista.

Una vez el FSLN ganó las elecciones presidenciales de 2006, Nicaragua y Rusia impulsaron una cooperación intensa en sectores como la educación, ciencia, tecnología, defensa y frente a los desastres naturales y Moscú instaló en Managua, en coordinación con la Policía Nacional, un instituto de capacitación regional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado.
«Brindaron un aporte invaluable en la salvaguarda de la paz y la soberanía y también respecto a las vacunas rusas contra el COVID-19, las primeras en llegar y que a la fecha suman 3.900 000 dosis importadas», significó Ortega, al referirse a la fórmula Sputnik Light de una sola dosis y una eficacia de 70% frente a la variante delta del coronavirus.
Espinoza aludió al establecimiento del Instituto Latinoamericano de Biotecnología Molecular Méchnikov, planta de vacunas con tecnología rusa que pretende convertirse en un significativo proveedor de fórmulas contra el COVID-19 para América Latina, entre ellas, la CoviVac, elaborada y producida hoy por el Centro Federal Científico Chumakov en Rusia.

 

Grupo Metro

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