La enorme guerra química de EEUU contra Vietnam: una tragedia que se hereda con la leche materna

 La enorme guerra química de EEUU contra Vietnam: una tragedia que se hereda con la leche materna

El 10 de agosto de 1961, EEUU inició la guerra química en Vietnam, rociando hasta finales de 1971 unos 77 millones de litros de defoliantes. Durante generaciones, los tóxicos «seguirán siendo transmitidos por las mujeres a sus hijos», explica a Sputnik Andréi Kuznetsov, director general de la parte rusa del Centro Tropical Conjunto Vietnamita-Ruso.
Los productos químicos que esparcía Washington sobre Vietnam del Sur incluyeron 44 millones de litros de dioxina, un tóxico que causaba diversas enfermedades y mutaciones genéticas en los seres humanos y otros seres vivos que entraban en contacto con la sustancia. Unos tres millones de vietnamitas se vieron afectados por el contacto directo con la sustancia en esa década.
El 14% de Vietnam del Sur estuvo expuesto al veneno, con graves consecuencias para la tierra y la naturaleza. Una superficie de 500.000 hectáreas de los manglares fue devastada casi por completo. Cerca de un millón de hectáreas de selva y más de 100.000 hectáreas de bosque bajo se vieron afectadas. Las tropas estadounidenses destruyeron el 70% de las plantaciones de coco y el 60% de las de hevea.

También cambió el equilibrio ecológico de Vietnam. En las zonas afectadas quedaron tan solo 18 de las 150 especies de aves, casi desaparecieron los anfibios e insectos, se redujo el número de peces en los ríos y se vio alterada la composición del agua, al igual que la composición microbiológica de los suelos. Los cambios en la fauna provocaron la exclusión de las especies de ratas negras, seguras para el ser humano, por otras especies que transmiten la peste. Dentro de las especies de mosquitos aparecieron portadores de malaria.
La dioxina es una bomba que explota constantemente
La enorme guerra química de Estados Unidos en Vietnam duró hasta finales de 1971. Pero para el propio Vietnam «esta guerra no ha terminado», dice en una entrevista con Sputnik el profesor Kuznetsov.
«Las dioxinas, una vez en el cuerpo humano, empiezan a funcionar como la infección del VIH. Si una persona está completamente sana, no le afectan. En cuanto el sistema inmunitario humano se debilita y se inicia cualquier enfermedad, las dioxinas pasan inmediatamente a formar parte de las cadenas de enfermedades y comienzan a actuar a su manera. Nadie sabe en qué dirección. Pueden causar cáncer de hígado, de piel, o en el sistema respiratorio, y muchas otras enfermedades. La patología de las dioxinas es muy diversa. Y lo más trágico es que se hereda de la leche materna», detalla.
«Más de un millón y medio de vietnamitas de las tres generaciones de posguerra ya la padecen. Durante generaciones, las dioxinas seguirán siendo transmitidas por las mujeres a sus hijos. Además, no existe una dosis mínima permitida para las dioxinas», afirma Kuznetsov.

En Vietnam, hay un potencial constante de nacimiento de niños con todo tipo de malformaciones. Hasta el día de hoy, varias aldeas del país donde nacen niños en familias con diversas deformidades están cerradas al público. En los lugares donde viven niños con defectos genéticos trabajan varios internados especializados.
Los científicos de varios países llevan mucho tiempo estudiando los efectos de las dioxinas en el suelo, pero solo en los climas templados y nórdicos. «Nadie ha estudiado su comportamiento en los trópicos. No se han realizado estudios sobre lo que ocurre cuando las moléculas de dioxina entran en el suelo en los trópicos», continúa el profesor Kuznetsov.
«El Centro Tropical conjunto vietnamita-ruso es el primero y único en hacerlo. Antes se consideraba que las moléculas de dioxina eran insolubles, que el suelo supuestamente las aglutina, permanecen en la capa superior, y que se podía hasta recogerla y quemarla. Pero resulta que las cosas son diferentes en los trópicos: las moléculas de dioxina se unen a varios ácidos del suelo, formando nuevas moléculas que contienen dioxina y que se vuelven solubles y permeables al agua», explica.
«Se mezclan con las corrientes de lluvia, se hunden en el suelo, son arrastradas por las aguas subterráneas y posteriormente entran en pozos, lagos, ríos y mares a cientos de kilómetros de distancia de donde se dispersan. Esta situación persiste en Vietnam hasta el día de hoy. Hay varios puntos calientes, lugares donde, durante la agresión, los estadounidenses almacenaron barriles de agentes químicos. Cuando salieron de Vietnam, les dispararon con ametralladoras pesadas y los dejaron allí», recuerda.
Por ejemplo, una de las mayores bases militares estadounidenses, en Da Nang, y la de Bien Hoa, siguen siendo los mayores y más terribles focos de contaminación, resalta Kuznetsov.

El experto también afirma que los estadounidenses han llevado a cabo recientemente una campaña de demostración en Danang y ahora están empezando a realizarla en Bien Hoa para descontaminar el suelo hasta una profundidad de dos metros en los lugares donde se almacenaban barriles con agente. Pero no comprueban el nivel de contaminación por dioxinas ni siquiera en un radio de 200-300 metros de los lugares de almacenamiento, aunque el agua del subsuelo transporta los pesticidas mucho más allá de estos límites.
La noble misión del Centro Tropical Conjunto
Los trabajos de estudio de los efectos de la guerra química de Estados Unidos en Vietnam han sido realizados por el Centro Tropical Vietnamita-Ruso desde su creación. De hecho, se formó precisamente para este trabajo», señala el profesor Kuznetsov.
«Nuestra tarea era determinar si el contacto con la dioxina provoca cambios genéticos en los seres humanos, si tiene un efecto deletéreo en el suelo, la flora y la fauna. Nuestra conclusión es que sí. Los resultados de nuestro trabajo se publicaron y se comunicaron a los responsables de los Ministerios de Defensa y Sanidad de Vietnam, así como nuestras recomendaciones científicas y prácticas para combatir diversos efectos relacionados con las dioxinas. Al hacerlo, observamos que la forma más eficaz y global de prevenir los efectos destructivos de las dioxinas en los seres humanos es cuidar al máximo su salud. Es decir, Vietnam necesita invertir mucho más en atención sanitaria que los países que no han estado expuestos a esta sustancia química tóxica», advierte.
Todavía no es posible decir cuándo las consecuencias de la guerra química estadounidense en Vietnam dejarán de tener efecto.
«Al fin y al cabo, Vietnam es el primer y único país que ha estado expuesto a tales cantidades masivas de productos químicos tóxicos», concluyó Kuznetsov.

Grupo Metro

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