Las lápidas de los soldados identificados, en cada rincón del país para contar sus historias

 Las lápidas de los soldados identificados, en cada rincón del país para contar sus historias

Los familiares eligen lugares emblemáticos para la Patria o de la vida de cada héroe para que se conozca quiénes dieron la vida en la gesta de Malvinas.

Una vez terminada la Guerra de Malvinas, en junio de 1982, el entonces capitán del Ejército británico Geoffrey Cardozo fue el encargado de darle sepultura a los combatientes argentinos que murieron durante el conflicto bélico. De los 237 cuerpos que enterró en el Cementerio de Darwin, 122 no pudieron ser identificados y sobre ellos colocó unas sencillas cruces de madera con la leyenda «Argentine Soldier Known Unto God»: Soldado argentino sólo conocido por Dios.

En octubre de 2009, los nombres de los héroes pasaron a estar grabado en grandes placas de granito negro uruguayo, pero todavía permanecía más de un centenar sin los datos exactos de quién había sido la persona cuyos restos descansaban en la fría turba malvinense. Aquellas cruces de madera viajaron hasta el continente, a resguardo de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.

Recién en junio de 2017 comenzaron los trabajos del proyecto humanitario del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para identificar a esos 122 combatientes argentinos que dieron la vida en la Guerra de Malvinas.

Después de que empezaron a ser identificados los héroes, llegaron a la Argentina continental algunas de las pertenencias con las que el teniente británico Cardozo los había enterrado y también las placas de granito negro uruguayo que estuvieron sobre las tumbas durante casi una década.

Con la llegada de las placas que rezaban la triste leyenda «Soldado argentino sólo conocido por Dios» y que sintetizaban el drama de cientos de familias que no conocían qué había sucedido con sus hijos, se abrió una nueva oportunidad para homenajear a todos los involucrados en la gesta de Malvinas.

Los integrantes de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas adoptó el consenso interno de que tanto las cruces de madera como las placas fueran monumentos públicos y no quedaran en la intimidad del hogar de cada familia.

«Están siendo colocadas en lugares emblemáticos de la Argentina, vinculados a la historia personal de cada uno de los héroes o elegidos por sus familiares. Cada familia decide el destino, pero consensuamos que estén en lugares públicos para que todo el mundo sepa la historia de Malvinas y de nuestros héroes», explicó a NA la presidenta de la Comisión, María Fernanda Araujo.

Algunas ya fueron instaladas en sitios como el Cristo Redentor, en Mendoza; una escuela del distrito correntino de Mercedes donde había estudiado uno de los caídos; y otra en la Parroquia Santos Justo y Pastor, de la ciudad entrerriana de Colón.

Escrito por Pablo Tallón

Grupo Metro

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