Qué hay detrás de la postura de Argentina sobre Ucrania

 Qué hay detrás de la postura de Argentina sobre Ucrania

La posición que la Cancillería argentina adoptó sobre la situación en Ucrania despertó cuestionamientos en la interna de la coalición oficialista Frente de Todos. En diálogo con Sputnik, el experto en geopolítica Atilio Borón reflexionó sobre por qué Alberto Fernández hizo un guiño a Washington a semanas de haber visitado Moscú.
La Cancillería argentina se pronunció ante el conflicto en Ucrania reiterando “su más firme rechazo al uso de la fuerza armada» y que «lamenta profundamente la escalada de la situación generada en Ucrania». Pero una frase en particular del texto generó reacciones adversas: el «llamado» a la Federación de Rusia «a cesar las acciones militares en Ucrania», sin hacer ninguna referencia a la OTAN.
La declaración fue interpretada como una toma de posición por parte del Gobierno argentino más inclinada hacia la postura estadounidense, lo que generó cuestionamientos dentro del Frente de Todos, la coalición gobernante.
Por ejemplo, la exembajadora argentina Alicia Castro escribió en Twitter que el texto parecía «redactado por el Departamento de Estado» de EEUU y que la Cancillería «podría exhortar a ‘las partes’ a retomar los Acuerdos de Minsk y buscar una salida diplomática».

El politólogo argentino Atilio Borón también critica la posición argentina y cree que el Gobierno de Alberto Fernández debería «exhortar a las partes en conflicto a desescalar la violencia».

Para el analista, «esto significa pedirle a Kiev que deje de bombardear, como estuvo haciéndolo permanentemente la región oriental de Ucrania donde está la minoría ruso-parlante; al mismo tiempo que Rusia se retire de Ucrania, en todo caso que permanezca en las nuevas repúblicas separadas que les solicitaron ayuda militar a Rusia, y exhortar a un diálogo serio entre las partes».
La OTAN y el recuerdo de la Guerra de las Malvinas
La declaración de Cancillería, explica Borón, tiene particular resonancia, en primer lugar, porque recientemente el presidente Alberto Fernández estuvo en Rusia reunido con el presidente ruso, Vladímir Putin.
«Creo que es de una incoherencia extraordinaria. Hace apenas dos semanas el presidente de Argentina estuvo en Moscú, se sacó una foto con Putin, conversaron un rato largo y dijo que quería que la Argentina fuese una puerta de entrada para Rusia no solamente para Argentina, sino para América Latina. Dos semanas después sacan una declaración de este tipo», señala Borón.
En segundo lugar, porque se cumplen 40 años de la Guerra de las Malvinas, conflicto en el que EEUU apoyó al Reino Unido frente a Argentina. «Joe Biden que fue uno de los mayores activistas en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos para que el Gobierno de Ronald Reagan se alineara incondicionalmente con (la primera ministra del Reino Unido) Margaret Thatcher», acota el experto.
Para Borón, «que la Argentina ahora, casi cumpliendo casi 40 años de la guerra, esté identificándose con la OTAN (…), que nosotros nos alineemos con ellos, habla realmente de una confusión muy grande en el Gobierno Nacional», afirma.

¿Cuáles son las razones detrás de la postura de Argentina sobre Ucrania?
En Argentina hay un «establishment muy conservador, muy proamericano, muy anti lo que se oponga a Estados Unidos, si es China es China, si es Rusia es Rusia, si es Irán es Irán», explica el politólogo argentino.
Según Borón, el comunicado muestra «la débil capacidad de arbitraje que demostró tener Alberto Fernández» porque «tendría que haber sido él quien redactara de puño y letra un comunicado sobre un tema tan crucial y que lo deja muy mal parado, porque va y habla con el líder ruso y dice una cosa, y dos semanas después dice otra cosa». «Pierde credibilidad», sintetiza.
Si no escribió el comunicado, el presidente argentino sí envió un mensaje en su cuenta personal de Twitter: «Lamento profundamente la escalada bélica que conocemos a partir de la situación generada en Ucrania. El diálogo y respeto a la soberanía, la integridad territorial, la seguridad de los Estados y a los derechos humanos garantizan soluciones justas y duraderas a los conflictos».

Fernández agregó luego: «Hacemos un llamado a todas las partes a no usar la fuerza militar. Pedimos a la Federación de Rusia que ponga fin a las acciones emprendidas y que todas las partes involucradas vuelvan a la mesa de diálogo».
Otras voces de peso al interior del Frente de Todos —la heterogénea coalición de gobierno— tuvieron, a su vez, posiciones de condena hacia Rusia. Es el caso del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien afirmó: «Condenamos enérgicamente la agresión multilateral ordenada por el presidente ruso Vladímir Putin y solicitamos a Moscú cesar las hostilidades que desequilibran el frágil escenario internacional».
Por su parte, la coalición opositora Juntos por el Cambio, se manifestó en la embajada de Ucrania para «ratificar el compromiso y acompañamiento a Ucrania», como expresó la dirigente Patricia Bullrich, exministra bajo la presidencia de Mauricio Macri (2015-2019), presente en la embajada junto a varios integrantes de su espacio político.

La diversidad de los posicionamientos latinoamericanos
Las posiciones en América Latina fueron diversas, tanto por parte de los gobiernos como de dirigentes. En el caso de Brasil, el posicionamiento estuvo marcado por discrepancias públicas entre el presidente, Jair Bolsonaro, y su vicepresidente, Hamilton Mourao. El segundo se había mostrado contrario a la acción de Rusia en Ucrania y pedido «el uso de la fuerza» en favor de Kiev.
Bolsonaro, que estuvo recientemente en Moscú reunido con Putin, desautorizó luego a Mourao: «Quien habla sobre esas cuestiones se llama Jair Mesías Bolsonaro y quien tenga dudas que consulte la Constitución».
Luis Inacio Lula Da Silva, expresidente y candidato favorito en las encuestas de cara a las elecciones de octubre en el país, afirmó que «nadie puede estar de acuerdo con la guerra, ataques militares de un país contra otro. La guerra solo trae destrucción, desesperación y hambre. El ser humano tiene que crear juicio y resolver sus divergencias en una mesa de negociación, no en campos de batalla».

El Gobierno de Colombia, socio global de la OTAN, se posicionó contra Rusia: «Este no es momento de confrontaciones bélicas, pero por supuesto Colombia siempre condenará cualquier ataque, cualquier invasión a una nación, y mucho más cuando eso es productor de un intento de intimidación frente al deseo soberano de evaluar y consolidar si entra o no en la OTAN», declaró el presidente Iván Duque.
El Gobierno mexicano, a través de su canciller, Marcelo Ebrard, señaló: «México rechaza el uso de la fuerza y condena enérgicamente la invasión rusa a Ucrania. Demanda cesen las hostilidades, se inicien diálogos, se proteja a la población».
En el caso de Venezuela, con sólidas alianzas con Rusia, la Cancillería difundió un comunicado a su vez por el presidente Nicolás Maduro, quien escribió: «Venezuela rechaza el agravamiento de la crisis en Ucrania producto del quebrantamiento de los acuerdos de Minsk por parte de la OTAN. Llamamos a la búsqueda de soluciones pacíficas para dirimir las diferencias entre las partes. El diálogo y la no injerencia, son garantías de paz».
La «transición hegemónica»
Las diferentes posiciones de gobiernos latinoamericanos, la particular declaración argentina, se enmarcan en un contexto internacional que Borón denomina como «transición hegemónica», que, como tal, tiene un «carácter complicado, inestable y violento».
Esa transición estuvo marcada, según el experto, por «dos acontecimientos en los últimos meses». «Uno la huida en desbandada de las tropas norteamericanas de Afganistán, que a mi manera de ver marcaron claramente la amplitud y la profundidad del proceso de declinación hegemónica de los Estados Unidos. El segundo elemento es el que acaba de pasar, la invasión a Ucrania, la incapacidad de los Estados Unidos para evitar eso», señala.
«Esto no quiere decir que China se convierta en el nuevo hegemón mundial, porque no lo va a ser, mucho menos Rusia, pero sí que hoy en día en el pináculo del sistema internacional, que es una vieja tesis que he venido planteando ya hace tiempo, el sistema internacional tiene una tríada dominante conformada por Estados Unidos, por Rusia y por China».
El actual conflicto alrededor de Ucrania «va en esa dirección», marcando la capacidad de Rusia, y «la enorme distancia entre el discurso, las amenazas que se profieren desde Washington, y la poca capacidad efectiva para moldear el mundo en función de sus intereses».
¿Cuál es el lugar para los países de América Latina en ese contexto? ¿Cuál para la región que busca rearmar un instrumento de integración como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe? Los diferentes posicionamientos, así como muchas veces políticas exteriores, parecen reflejar una diversidad de respuestas en torno a esas preguntas que seguirán, ya que la actual configuración multipolar no indica tener marcha atrás.

Grupo Metro

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